Neonatología

La llegada del bebé

La llegada del bebé (foto T. Murguía)

El embarazo es una etapa  maravillosa. Después de la concepción del bebé, se inicia un período muy activo, con cambios dramáticos tanto en la madre como en el bebé que se desarrolla. Desde este momento se crea un estrecho enlace tanto físico como emocional entre la madre y el hijo, ese hijo que depende totalmente de la madre y que crea entonces una responsabilidad y al mismo tiempo una satisfacción inmensa en ambos padres.

Esa responsabilidad hacia el bebé está encaminada a lograr un adecuado desarrollo físico y emocional en ese niño que va a nacer, e incluye en primer lugar esperar a ese ser con amor.

Otro acto responsable en esta etapa del embarazo es asegurar un adecuado cuidado prenatal y esto se inicia inclusive antes de la concepción, es necesario:

1) Planear adecuadamente la venida del bebé.

2) Asegurar una buena alimentación materna .

3) Revisar cuidadosamente el esquema materno de inmunizaciones, especialmente analizar si la madre recibió vacuna contra rubeola o si cursó con esta enfermedad; de no ser así, se debe administrar la vacuna por lo menos tres meses antes del embarazo. Esta medida preventiva es sumamente importante y puede evitar angustia de los padres en caso de que en un futuro, la madre embarazada tuviera contacto con esta enfermedad infectocontagiosa, ya que si la madre adquiriera esta infección durante el embarazo, las consecuencias en el feto podrían ser devastadoras. De igual manera, es necesario que las madres estén vacunadas contra hepatitis b , especialmente aquellas de alto riesgo como las mujeres que trabajan con enfermos y tengan el riesgo de tener contacto con sangre, o mujeres con múltiples parejas sexuales (o que tengan contacto con un hombre con múltiples parejas sexuales) o mujeres que se hayan tatuado o tengan contacto con drogas. Otro aspecto importante a considerar en época de frío, especialmente otoño e invierno, es la recomendación de la academia americana de pediatría y de los centros para control de enfermedades y prevención de EEUU, de inmunizar a las embarazadas después de la semana 14 de  gestación, o a las madres en el periodo posterior al parto, contra el virus de la influenza , esta recomendación está basada en las observaciones clínicas de que cuando una mujer embarazada se infecta con este virus puede tener mayor riesgo de tener una enfermedad grave en comparación a mujeres no embarazadas. El virus de la influenza puede dar desde un cuadro gripal con dolores musculares, de cabeza o de “estómago”, con o sin tos, hasta neumonías graves.  La vacunación contra influenza también podría realizarse antes del embarazo. Otra vez…. “ una cucharada de prevención es mejor que dos toneladas de curación !”.

4) Administrar ácido fólico , por lo menos 400 microgramos (0.4 mg)/ día, esta medida debe llevarse a cabo desde que la mujer está en edad de reproducción. Los Centros para Control de Enfermedades de eeuu recomiendan que si una madre tuvo un hijo con un defecto del del tubo neural (meningocele, anencefalia) y desea embarazarse, es recomendable administrar 4 miligramos diarios de ácido fólico. La suplementación con ácido fólico debe continuarse durante el embarazo. Esta medida tan simple ha disminuido dramaticamente la incidencia de defectos del tubo neural, tales como mielomeningocele, meningocele o anencefalia.

5) Visitar regularmente al ginecólogo, y esto debe ser inclusive antes de la concepción.